carta a todos
150,5,11
La Independencia es, no se asume, no se cuestiona ni se subestima
he dejado de esperar cosas de la vida, he decidido vivirla, construir al paso de mis pasos y no de los de otros, lento, rápido, rápido y lento, a momentos estático, hay que reflexionar, hay que sonreír, hay que llorar… me sorprendo
no tengo nada que perdonar y tampoco porque ser perdonado, la vida continúa con sus decepciones y sus esperanzas, no corro, yo no abandono, me entristezco, me alejo… nos doy espacio
mi gente no es ninguna, en ningùn lugar, sino la de mi vida, la de mis recuerdos, la de mi afecto, que no es eterno, es frágil y a la vez simple…fácil, no dado
estoy sólo y sólo siempre he estado, pues así ha querido el tiempo, así me he sentido siempre, complotado, burlado cuando no temido, aprovechado, pertenecido, expectado… nunca acompañado, nunca protegido
No cedo a chantajes, me ofenden, soy honesto y bondadoso, lavo mi ropa en casa no en la del vecino, callo cuando prefiero no herir y cuando la verdad sangra y mancha lo claro, como el blanco soleado, mi silencio no es de sentencia, sino de cariño, mi silencio es de recuerdo amable, es de futuro… no hay espada en mi palma, sino agua para mis manos
no se ha roto nada, pues nada ha caído, jarra vacía que habrá de regar nuevas semillas, los mismos árboles del mismo verde…el tiempo quita y da
todos los caminos conducen a Roma, el imperio que prospera eternamente y que seguirá siendo una idea en la cabeza, un latido en el corazón, un sentimiento en el alma, un respiro en donde quiera que estemos, pues es de ese sueño que tomamos nuestras fuerzas y seguimos adelante con nuestras vidas, que son nuestras, con nuestro espacio que es nuestro.
