aprendiendo a vivir
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Hace tiempo ya que creo que he vivido la vida en un otoño perpetuo, donde poco florece y una lluvia de tristes recuerdos cae de entre los árboles con lentitud, para que pueda apreciar su inmensidad, mientras trato de aferrarme a aquellos que son amablemente felices, pero que en su levedad, como hojas moribundas se tornan grisáceas al sólo tocar mis dedos, a veces en el estruendo de este caminar, en el bosque de recuerdos obscuros, se cuela algún destello que ensucia lo monocromático del andar, me acaricia y en su aliento me susurra que la libertad es una decisión, el autodescubrimiento es un deber, la aventura es una consigna y que la vida es un placer.
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