One Day

2,1,12

Lloro por tu ausencia y cuando duermo sueño con el día en que no pueda pronunciar tu nombre sin antes sonreír aún en medio del frío de la espera. 

Divago con el día en que nuestro silencio sea nuestra risa y tu mirada mis besos, espero ansioso el tiempo en que en tu voz escuche la voz del mundo, la que mis oídos escuchen entre el murmullo de millones y al correr del viento en el grisáceo otoño.

Deseo el segundo en el que mi abrazo sean tús noches, en la noche en que mis estrellas sean tús ojos, temo el momento en que mi miedo sea tu olvido y tu olvido, mi muerte.

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me has apartado con tú silencio, con tú distancia, yo he esperado como siempre que las cosas simplemente vayan a donde van, sin embargo ahora me doy cuenta gracias a ti a que no es así… no puedo esperar para siempre a que llegues y de la nada seas el centro de mi vida y yo el centro de la tuya… ese tiempo ha pasado, debo continuar como siempre lo he hecho con esta soledad a fuerzas, recolectando recuerdos dolosos, descubriendo nuevas piezas del rompecabezas que recojo y al tiempo que lo hago pierdo alguna otra del pasado, mi corazón se desgarra de anécdota en anécdota, como niño huérfano que sabe que tal vez nadie lo lleve a casa, que nadie será su hogar, mientras tanto, esperaré con ansias que sigas las gotas de sangre que he ido dejando por ahí para que vuelvas a mí, por favor no tardes mucho porque me desangro sin tí.

 

Hace tiempo ya que creo que he vivido la vida en un otoño perpetuo, donde poco florece y una lluvia de tristes recuerdos cae de entre los árboles con lentitud, para que pueda apreciar su inmensidad, mientras trato de aferrarme a aquellos que son amablemente felices, pero que en su levedad, como hojas moribundas se tornan grisáceas al sólo tocar mis dedos, a veces en el estruendo de este caminar, en el bosque de recuerdos obscuros, se cuela algún destello que ensucia lo monocromático del andar, me acaricia y en su aliento me susurra que la libertad es una decisión, el autodescubrimiento es un deber, la aventura es una consigna y que la vida es un placer.

carta a todos

150,5,11

La Independencia es, no se asume, no se cuestiona ni se subestima

he dejado de esperar cosas de la vida, he decidido vivirla, construir al paso de mis pasos y no de los de otros, lento, rápido, rápido y lento, a momentos estático, hay que reflexionar, hay que sonreír, hay que llorar… me sorprendo

no tengo nada que perdonar y tampoco porque ser perdonado, la vida continúa con sus decepciones y sus esperanzas, no corro, yo no abandono, me entristezco, me alejo… nos doy espacio

mi gente no es ninguna, en ningùn lugar, sino la de mi vida, la de mis recuerdos, la de mi afecto, que no es eterno, es frágil y a la vez simple…fácil, no dado

estoy sólo y sólo siempre he estado, pues así ha querido el tiempo, así me he sentido siempre, complotado, burlado cuando no temido, aprovechado, pertenecido, expectado… nunca acompañado, nunca protegido

No cedo a chantajes, me ofenden, soy honesto y bondadoso, lavo mi ropa en casa no en la del vecino, callo cuando prefiero no herir y cuando la verdad sangra y mancha lo claro, como el blanco soleado, mi silencio no es de sentencia, sino de cariño, mi silencio es de recuerdo amable, es de futuro… no hay espada en mi palma, sino agua para mis manos

no se ha roto nada, pues nada ha caído, jarra vacía que habrá de regar nuevas semillas, los mismos árboles del mismo verde…el tiempo quita y da

todos los caminos conducen a Roma, el imperio que prospera eternamente y que seguirá siendo una idea en la cabeza, un latido en el corazón, un sentimiento en el alma, un respiro en donde quiera que estemos, pues es de ese sueño que tomamos nuestras fuerzas y seguimos adelante con nuestras vidas, que son nuestras, con nuestro espacio que es nuestro.

Caramba…..

271,9,10

La cabeza parece quererme explotar… demasiada honestidad; resulta que estaba yo soñando y apareció un alter ego nuevo, uno muy muy honesto, muy refrescante. Se trata de un tipo ligero, desgarbado y amoral que se pasea por caminitos de soja vieja y polvorienta, subiendo a camionetas azules de los 80′ y que guarda entre sí algunas rolas de rap y punk alemán, un cuaderno barato y una laptop super poderosa con internet de 4×4.  El tipo es de la patagonia o algo así… de por ahí, el acento inconfundible, pareciera que mi mente tiene rincones escondidos en la mismísima geografía eurocéntrica de mis sentidos…. Hablamos de infinidad de cosas…. caramba….en cuanto abrí los ojos se me olvidó la mitad… pero el punto es que fue increíblemente interesante, enfrenté cara a cara mis propios paradigmas o eso quiero pensar… descubrí que el mundo se ha ido a la mierda por el exceso de moralismo del siglo XIX, que regresó después de la Segunda Guerra Mundial, sólo que maquillado y maniatado,  hipócrita. También observé los símbolos que en mi vida representan diversas personas, de lo bueno, de lo malo y de lo x, hay para todos los gustos.

Descubrí también que la inocencia no existe ni en los niños y que más bien son una bola de cabroncitos amorales sin culpa, haciéndolos seres provisionalmente libres y honestos de tiempo completo, eso los hace excepcionales. También descubrí por que me caga la madre uno de mis tíos, bueno eso ya lo sabía, pero ahora me di cuenta que no son ideas mías. Por otro lado tengo la sensación de haber recuperado mi interés por una escritura aún sin nombre pero con identidad propia pero que habré de reconstruir caminando por la soja polvorienta, espero poder regresar…..

Time to move on

359,12,09

Es abrumadora la sensación de ser parte del futuro, verlo, saberlo. Siempre pensé que tenía una misión, también pensaba que la sabía…. ahora también lo hago… lol, pero por alguna razón la nueva me parece más necesaria y más satisfactoria, por supuesto es mucho más ambiciosa. No estoy solo, pero aún no encuentro a aquellos que comparten el futuro, que lo ven, que lo saben.

No me he rendido ante la historia, espero haber comenzado a rendir mi estrechéz, ya no le pago facturas a nadie, tampoco me las deben y he matado a robespierre.

Tendré que anclar el bote aún por un tiempo, ahora junto piedritas para construir una montaña que controle a los ríos, que enverdezca, que se pronuncie y no calle, que escuche y deje escuchar, que aprenda de si misma y se engrandezca, que perdone y enseñe a perdonar, que se fusione y deje soñar al mundo.  Una montaña donde todas las águilas vuelen y devoren a las serpientes.

Salvavidas

59,3,09

hoy, estoy a la deriva, en un mar inmenso de destinos, sueños, futuros, realidades, sucesos, posibilidades. Floto en la inmensidad, y al mismo tiempo me siento anclado por mis propios sueños, realidades y posibilidades. Siento que no avanzo, estoicamente veo al tiempo transcurrir, silencioso para que no lo escuche, me deja atrás, sólo, cruel avanza sin cesar, yo lo veo alejarse, irse sin mi, sin decir siquiera adiós. Tiempo, es todo lo que tengo, todo. Pero pronto dejaré de te tenerlo cerca, pronto me olvidará y yo, cada vez me acordaré más de él.

pero el tiempo aunque se va, también se puede alcanzar, se le puede engañar, se le puede secuestrar, aunque sea en conciencia, pero es en conciencia que logramos resolver nuestros problemas y  conflictos, es con nuestra amiga fiel, esclava de la ingenuidad, joven y sobretodo racional y humana. Es la que nos salva, es nuestro salvavidas, si, en ese mar de tiempo, y de cosas que cargamos, la que nos hace flotar y llegar sanos a una orilla, en donde podamos ver todo el panorama, donde podamos ver lo cerca que estuvimos de seguir flotando en la inmensidad y también lo cerca que estaba la orilla a la que llegamos para poder respirar y seguir adelante.

I usually don´t write in English, and usually I do not write about politics or world events in this blog, and I do not intent to  make any judgement or suggestion, but to ask you to take a few minutes to see the next video. I dedicated some thoughts to this people, in those countries who have gave a lot, to many people in Europe and in America. Personally I think I owe them that, at least, a thought.

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determinante, autoritaria, me ve con suspicacia y me murmura su amistad, me murmura suspiros y deseos, camina altiva y arrogante, sus ojos transparentes lloran claridad y derraman lágrimas de soledad, incomprendida en su plenitud, en el clímax de su vida, sus corazones le acompañan sin reservas mientras lidera su camino, su lucha vanidosa e inmortal por lo que cree no es su realidad, a todos dice que hacer, y no por que lo crea sino por que lo sabe, no duda, y si duda lo oculta pues no se permite fallar

Te veo caminar por un callejón de cielo, con tu vestido negro y tu bolso blanco, en donde cargas mis deseos mis memorias y mis entrañas, un trofeo más de tus andares, un trofeo que escurre mi sangre dejando gotas de recuerdo a la sombra de tu eco, que se confunde con mis latidos, has llover mi sangre has llover tu aliento, que bebo y respiro, para erizarme con tu cuerpo, para ahogarme entre tus ojos, y odiarte por que has muerto.

Floto como corcho entre palabras, entre frases y enunciados que inundan mis oídos,

nado entre mis cuentos mientras busco sin saber, y encuentro sin buscar las letras que definen el espejo de mis ojos, corro entre reglones que como laberintos se abren y se cierran, fantasmas que aparecen en mi mente y se dispersan, que viajan y se añejan para regresar entre mis sueños, en mis noches, dormido o despierto, como botes viejos en un mar oscuro y tenebroso, como flores en el campo, como millones de gotas en mis ojos y millones más de voces en mi boca, merodean, maduran y se pudren, se hacen polvo… y las respiro, finalmente las escribo.

recuerdo tu muerte y me angustio, me derrumba,
esa muerte que recuerdo en un futuro, y que no termina de ser presente en mi memoria, en un temor que acontece desde mi pasado y que atormenta las mañanas de mis noches, el ocaso de tus días arrastra los míos, tu luz oscurece el despertar de mi tiempo que se agota, y se diluye entre tus horas.

con manchitas de cielo caminas descalza entre mis sueños,
caminas de puntitas con destellos de silencio,
mientras mudo tiemblo porque cuando te miró te desvances en el negro,
en la noche de tus ojos con sosiego.

Kweifa

98,4,08

cierro mis ojos y te vas, te llamo y me miras,

con esa sonrisa traviesa que me dice que es verdad,

viviste como las hojas de los árboles que se desprenden de las ramas,

acariciando al viento sin destino cierto,

pero con la intención de no volver jamás, el mundo te queda chico,

tu alma y tus latidos se dispersan, cubriendolo todo como la noche y el día,

no dejes que llueva, no es tu estilo,

no te esperamos, sabemos que estas allá, donde te gusta, viajando en la

inmensidad de tus deseos,

de los sabores y colores que siempre disfrutaste,

no te extraño pues me acompañas, en cada niña que sonrie, que rie, y juega,

cierro mis ojos y te vas, te llamo y me miras,

con esa sonrisa que me dice que es verdad,

vete y desborda tu alegría en otros ojos, donde tus risas despierten a las

flores, y tus lágrimas no existan,

sé que no estas sola en tu viaje, tú sabes quien cuida tu camino, la misma

que no aguantó tu lejanía, y a la que extraño tanto como tu me enseñaste a hacerlo

espéranos tranquila, aún no terminamos la tarea,

pronto, a su tiempo,

calienta el chocolate, saca las paletas y prepara tu aventura,

será así, como siempre debió ser

Ritual budista, navajo, protestante, católico, medieval, judío y demás, Segundo Acto…..el primero no es tan interesante…

Dios mío si tienes tantas religiones a tu disposición, escoge una de una buena vez…..Ninguna sería mejor.

Este mes asistí a la Boda de una buena amiga mía de la universidad, en una bellísima Hacienda cercana a mi ciudad, la importantísima cita comenzó a deshoras, mientras que unos estuvieron puntualmente a la hora fijada por el Alto Mando, otros estuvimos sutilmente retrasados y muchos otros penosamente tarde, la hora cero eran las 13:00 horas.

La novia enclaustrada y celosamente protegida por su madre, su suegra y alguna de las valientes madrinas que como rumor periodístico de la fuente presidencial daban a conocer los pormenores del cuarto invisible, en el que se dilucidaban los más precisos detalles de la ceremonia, iban y venían todas de tocador a tocador, de cuarto a cuarto. Entre los detalles se discutía el sitio en el que tendría lugar la ceremonia civil, uno de los bandos argumentaba la sala más próxima a la entrada del casco de la Hacienda, el Alto Mando exigía el patio del mismo casco colonial, como si en ello fuera la vida, ambos lados, con nupcial desesperación se entregaron a la tregua; al final fue la sala.

En el amplio jardín, corrían los músicos, los violines afinaban, y los invitados llegaban, poco a poco se preparaba el trillado arco floreado hollywoodense, las madrinas corrían con sonrisas y venenosas miradas los atuendos de las invitadas, y con otros más discretos a algunos de los invitados, los padrinos aquí y allá, los acompañados cumpliendo con la misión hacía sus seguidoras y los solitarios nos reuníamos para compartir la penosa decisión de la corbata establecida por el Alto Mando, sin duda la envidia de los areomozos de cualquier aerolínea rosada, gayairways sin duda, pero eso no nos desanimó, el hambre llegaba y esperábamos ansiosos los canapés prometidos.

El maestro de ceremonias iba y venía con un nerviosismo que competía con el de la novia, un error sería su ruina, posiblemente decapitado o desterrado de las frecuentes noches beatlenianas organizadas por los novios, batallaba con un guión pésimamente escrito y ordenado sin excepción por el Alto Mando, llevaría la batuta en la ceremonia “ecléptica” haciéndonos suponer una referencia hacia las miradas cruzadas de los asistentes, pero en realidad refería a la increíble mezcla de ritos que tomarían lugar en la Boda más extraña que nos podamos imaginar, una irónica combinación entre lo más moteado de las comunas gipies de los sesenta y la discreción y elegancia neoyorkina, jupie en resumen.

El novio caminaba con una tranquilidad increíble, con una sonrisa apaciguante y llena de confianza, sabía que la novia tendría que salir, no podría escapar, antes lo haría él, pero no, habían llegado hasta allí, y se casarían por lo menos para demostrar que ya nadie era dueño de sus voluntades, sino ellos dos, cooptados el uno por el otro, pero al fin propiedad privada. Sin embargo un inquietante pensamiento llegaba a la mente del novio, uno que podía sacar lo mejor y lo peor de su ser, una duda lo invadía, era un momento decisivo para su vida, lo espero durante más de 15 años, el honor de su familia, el respeto por si mismos dependían de un solo hecho, de un instante soñado sólo en sus sueños, el mundo les había dicho que eran pocos, que ya estaban extintos y que no había posibilidad de redimir su posición, el Atlante debía ser campeón, de otro modo ese día, el más importante de su vida estaría incompleto, obtener doble trofeo en la misma fecha, alguna vez lo pensó pero sabía que aunque las posibilidades eran altas, era poco probable.

Poco más de dos horas después, el Alto Mando apareció, los violines entonaron sus cuerdas y la ceremonia comenzaba, acompañada de su padre, se acerco hacía el trillado marco floreado, en el que la esperaba el novio, ella cuidadosamente maquillada y asemejando a una actriz japonesa, contenía con su sonrisa las lágrimas que alcanzaban a enrojecer tímidamente sus ojos, nunca sabremos porque, por felicidad o por… bueno eso lo dejamos así, nunca lo sabremos, continuando, el maestro de ceremonias daba inicio al enlace espiritual de la “ecléctica” ceremonia.

Primero el Ritual Budista, los novios abrían de mostrar la mandala que habían hecho con distintas arenas de colores, entregadas previamente por los padrinos, explicaron en inglés y en español la abstracción de su obra maestra, hecha seguramente horas antes, llena de referencias beatlenianas y cursilería de recién casados, lo solteros observamos con escepticismo, las madrinas y las solteras con ilusión y ternura desbordante, seguramente pensando: “quiero una boda igual pero sin tanto rollo”, los padres, los suegros y los matrimonios mayores contemplaban el ritual con demostraciones diversas, algunos notablemente conmovidos, otros con especial nostalgia de un amor que ya no tienen pero que desquitan en la alcoba de algún tercero o tercera, otros sin duda esperando con ilusión el final del rito para saciar sus hambrientas barrigas.

Las madrinas y padrinos improvisábamos lo mejor posible, ni los que planearon sus palabras lograban expresar lo que en realidad habían querido decir, para bien o para mal.

Luego vino el resto de los rituales, mientras los padrinos de copas (no de borracheras) se preguntaban con impaciencia y preocupación el paradero de las dichosas copas que habrían de romper los novios, sabían tanto como los demás, las temibles consecuencias de sus omisiones, el Alto Mando lo observaba todo, cual ojo de Mordor.

Al final y con un cierre de película, terminó la ceremonia neoyogipie, salían los novios al sonido de la marcha nupcial de Mendelssohn y en cualquier momento saldrían los créditos de una verdadera comedia romántica, los asistentes salían de la carpa con un semblante de pleno alivio, al fin había terminado el tormentoso camino hacia la Boda en la que parecía nos casaríamos todos, al fin terminaba un episodio de novias histéricas para dar comienzo a un especial de recién casados, previo al inicio de la nueva temporada de “desperate housewives”.

A pesar de todo, espero de verdad que como yo, ustedes le deseen a los novios lo mejor, la mejor de las suertes (la necesitarán), y sin duda a todos los jóvenes con bríos de casorio les ruego por favor, pero por favor, que sean prácticos y se casen por el civil, por la iglesia o cualquier rito, pero uno, uno solo, lo suplico!!!!

Duet

282,10,07

Otro vídeo de alta calidad…

Libros viejos

282,10,07

Esta semana compré un libro, se trata de la historia de la resistencia alemana que combatió desde dentro al régimen de Hitler. Minutos después de comprarlo, mientras lo hojeaba, me di cuenta de que tiene anotaciones, sin comentarios extensos pero si algunos datos escritos al margen de sus líneas, en la primer página esta el nombre de Ana M. Buss y su dirección, vive en Minesota, o vivía, no sé, el libro es de 1967, así que como no sé la edad que tenía ella entonces es posible cualquier cosa. Mi prima me sugirió escribirle una postal, tal vez lo haga.

De repente saltó un separador amarillo que dice “The Book Cache”, 436, fifth avenue, Anchorage, Alaska, se imaginan?? un separador que a viajado miles de kilómetros hasta mi casa, por qué manos habrá pasado?, en cuantos libros habrá estado?. Decidí dejarlo donde ella lo dejó, en la página 200, no se si es hasta donde dejó de leer, o si hay algo ahí que le pareció particularmente importante, no lo sé, pero me gusta pensar que a veces hay cosas como esa que marcan un destino, a Ana y a mí, nos une la historia de estas páginas, y de su separador, como si este libro estuviera destinado para ambos, pero el capítulo de Ana ya se cerró, y no se si hubo otros después de ella y antes de mí. El siguiente capítulo es para mí, no se cuantos años dure en mis manos, entre sus hermanos, mis libros, pero se que seguirá un trayecto eterno, inmortal, compartiendo una historia suya, independiente a la de sus páginas, uniendo a los seres humanos que lo poseen en una narrativa muda que sólo los libros entienden.

Leer un libro añejo, o antiguo, (y lo digo así porque no me gusta la palabra “usado” no es apropiada, un libro no se usa, se lee y se disfruta, “usar” es un verbo feo, impersonal, disminuye a los seres y a las cosas a subcosas, cosas que no nos importan, que están pero no son más de lo que están y funcionan, desechables de la memoria) es respirar el tiempo de otros lugares y los lugares de otros tiempos. Los hongos suelen ser los únicos acompañantes vivientes de las palabras, a veces mortales, parecen haber surgido para proteger secretos innombrables, que al disiparse acarrean la impecable muerte de los lectores que sin cuidado ni respeto abren las páginas pensando en nada más que el contenido de sus hojas y no en la propia historia del libro.

Si respeto, a esos libros hay que tenerles respeto, son más viejos que los abuelos y también saben más, son la fuente y origen de la memoria humana, de una memoria que en realidad no existe, más que la de lo escrito.

Los libros viejos son pequeños santuarios de sucesos y ecos desvanecidos, testigos de la historia!! no son peones de los días y los años, están por encima del tiempo, y por lo visto de las distancias y las lenguas, de todo excepto del olvido, del desinterés, de la ignorancia y de la memoria de esos humanos que seguirán vivos aún después de su muerte, pues en sus libros siempre habrán dejado pensamientos, sentimientos, sensaciones que viajan en un tiempo sin tiempo, en una vida sin edad que sólo terminará cuando la naturaleza les desintegre, los ecologistas los reciclen o queden en el olvido y resquicio de una memoria desechable, de un pragmatismo que destierra el romanticismo de la lectura.

Es curioso, como gira el mundo, el tiempo pasa y los caminos rotan. y las cosas parecen estar hechas así, para que todo ocurra como se espera, para que los caminos roten de nuevo sin cambios, pero sin encontrarse unos a otros, sin notar siquiera la existencia del resto, y entonces, cuando dos de ellos se encuentran, en un tiempo y lugar exactos, parece el destino, pero en realidad lo que ocurre, es un milagro, solo hace falta que uno de ellos lo note….

Hoy, y ayer lo noté, te veo sin patrón alguno, y siempre que nos encontramos te noto, te observo desde mi ventana, de mi lado del camino, manejamos el mismo auto, utilizamos la misma ruta, y nuestros caminos convergen de repente, eres la coincidencia, el destino, el milagro más bello con el que me he topado; despreocupada, delicada te desvaneces en el tránsito, en el aquí y allá de la línea peatonal que divide una vez más nuestros caminos, nos separa para otra incierta eternidad, el verde te desprende de mis ojos, y entonces me pregunto si alguna vez volverás a mi, a ese minuto en el que eres mía, me devuelves a la incertidumbre de saberte aquí o no, recorriendo el camino una vez más, en tu pequeño volkswagen azul..

Reflections…

267,9,07

La semana pasada desperté somnoliento como de costumbre, era viernes, que rico. Mientras me disponía a salir de la cama, ya saben tocando con la punta del dedo gordo del pie el piso helado y sintiendo esa brisa que sopla en cuanto uno levanta la cobija. No había terminado de abrir los ojos cuando de repente observé algo que se movía en el jardín, y bueno es que desde la puerta de mi habitación tengo vista directa al ventanal que da al jardín desde la sala, más que un ventanal es una ventana grande y nítida con una ligera cortina por la que se filtra tímidamente la luz de la mañana.

En el jardín crece un grandioso aguacate, fértil y generoso; da muchos de esos aguacates que todos disfrutan, los de cáscara delgadita, muy finita, aunque bueno, a mi no me gusta el aguacate, pero a todos los demás si.

Ya era frecuente encontrar vecinos o desconocidos paseantes que se detenían a tomar uno que otro fruto. Sin embargo, el miércoles de esa misma semana, osea la pasada, yo, personalmente había cosechado la última venida de aguacates.

El silencioso y nada discreto movimiento del visitante me hizo acercarme a la ventana, miré entre la puerta y la cortina y con cierta extrañeza me preguntaba…¿todavía habrá aguacates?….estoy seguro de haberlos recogido todos todos todos, y cada uno!!!. Cual fue mi sorpresa que, al observar al intruso me percate de que sostenía entre sus manos y sobre su cabeza algo verde y oscuro, pero no!! no era un aguacate!!, sino nada más y nada menos que una de las sillas tejidas del jardín!!!!. Fue entonces que con la determinación de un capitán que ve morir a sus hombres en el campo de batalla, abrí la puerta de golpe y sin pensar y le grité: ¡¡ ¿a dónde va con esas sillas?!!

Él, congelado, congelado como estatua de marfil, fijó sus ojos en mi, como si hubera visto a un lúgubre y enorme monstruo, y bueno era posible, llevaba una de esas temibles mascarillas que las madres y las novias le exigen a uno para desterrar por completo y sin piedad todo vestigio de pubertad y adolescencia. Yo no me detuve a pensar!! salí con mascarilla en cara!! y para quienes no me conoce, eso es bueno, es eso vergonzoso por decir lo menos, me apenó tanto que el ratero de las sillas me observara y notara que portaba una sustancia dura y pálida, seguramente pensó que había yo salido de scream o algo por el estilo, dios que pena que pena, la flagrancia del momento terminó siendo compartida, el había descubierto que si, la verdad uso un producto antibarros, y sí, yo había descubierto el delito, el robo de mis propias sillas de jardín!! en plena mañana!!! cómplices de nuestras vergüenzas, yo me límite a quedarme en la puerta congelado, congelado como estatua de marfil, que humillante, y el explotó en una sarta de disculpas, volvió a poner con todo cuidado las sillas de vuelta a sus lugares precisos, en las coordenadas originales de su posición.

Fue entonces que saltó la rústica barda del jardín, y corrió sin que yo lo siguiera, seguramente aterrorizado por haberme visto, cualquiera lo hubiera hecho, aunque yo no, me es imposible ver mi propio rostro, los ojos, por alguna razón no son capaces de voltearse o salirse para que uno puede verse a si mismo, por la tanto es como intentar lamerse el codo, simplemente no se puede.

Con un aire de heroísmo y valentonería, continué con ese maravilloso viernes, que rico, viernes, nadie habría podido resolver el misterio de las sillas, nadie sino yo, santo salvador de todas las sillas de jardín desamparadas, inocentes y temerosas de ser robadas un viernes por la mañana.